Un hook es la primera frase de tu anuncio o tu contenido. Decide si tu cliente se queda a leerte o sigue de largo en un segundo. Esta guía te enseña a escribirlos paso a paso, con ejemplos por profesión. La regla de fondo es una sola: a tu cliente no le importa qué haces tú, le importa lo que él vive.
Mira estos dos ejemplos de una abogada de familia y dime cuál te haría parar el scroll:
Opción A: "Soy abogada de familia con diez años de experiencia."
Opción B: "Tu ex se demora a propósito en firmar para desgastarte."
La opción B gana siempre. La A habla de la abogada. La B habla de lo que el cliente siente cada día. A tu cliente no le interesa tu profesión todavía. Le interesa que entiendas lo que está viviendo.
Tu formación es real y vale. Pero en el primer segundo no vende. Si tu hook empieza con "soy", "ofrezco", "te ayudo con", lo estás desperdiciando hablando de ti. Guarda tus credenciales para después, cuando ya te estén leyendo.
No con las tuyas. Tú dices "valoración nutricional"; tu paciente piensa "no quiero sentirme mal cada vez que me miro al espejo". Escribe la frase exacta que tu cliente ha pensado pero nunca ha dicho en voz alta.
Corta para que se lea rápido. Completa para que suene a una persona hablando, no a un titular. Una frase picada como "Clientes. Cero ventas." suena a robot. "Tienes clientes interesados, pero ninguno te contrata" suena a alguien que te entiende.
Léela en voz alta. Si suena a algo que le dirías a una amiga, va bien. Si suena a eslogan de banco, reescríbela.
Nombras una escena que tu cliente vive. "Tu ex se demora a propósito en firmar para desgastarte."
Una pregunta que le da vueltas en la cabeza. "¿Por qué tu agenda se llena un mes y al siguiente está vacía?"
Algo cierto que pocos dicen. "Tu paciente no quiere una dieta, quiere dejar de pelearse con la comida."
Le muestras un error con cariño, sin culparlo. "Bajas el precio para conseguir clientes y atraes justo a los que más regatean."
Dos realidades enfrentadas. "Estudiaste seis años para tu profesión y cero para vender lo que sabes."
A la izquierda lo que no engancha (habla de ti). A la derecha lo que sí (habla de tu cliente).
❌ "Asesoría legal en derecho de familia."
✅ "Tu ex se demora a propósito en firmar para desgastarte."
❌ "Ofrezco terapia cognitivo-conductual."
✅ "Llevas meses en terapia y sientes que das vueltas en lo mismo."
❌ "Hago valoración nutricional integral."
✅ "Comes bien toda la semana y el fin de semana lo tiras todo a la basura."
❌ "Soy coach de liderazgo certificada."
✅ "Diriges un equipo, pero te la pasas apagando incendios todo el día."
"Soy", "ofrezco", "te ayudo con". Tu cliente todavía no te conoce. Primero su problema, después tú.
"Mejora tu vida" no engancha. "Tu ex no firma a propósito" sí. Cuanto más específico, más se siente identificado tu cliente correcto.
"Clientes. Cero ventas." suena a robot. Una frase corta pero completa, con sus conectores, suena a persona y conecta.
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